No me sorprende la verdad, ya se veía venir: Phil Collins se retira de la música, es oficial. Lo que si me sorprendió fue la poca cobertura que la noticia tuvo, extraña cosa si consideramos que el tipo ha vendido más de 100 millones de discos, ha ganado unos cuantos Grammys y obtuvo un premio Oscar gracias a su trabajo musical. Y es que parece que la época de esplendor de Collins ya pasó y el mundo – o al menos los medios- se lo ha hecho saber con un poco de indiferencia. Vale, que su carrera solista puede ser cuestionable con tanta balada, eso es un hecho, que sus últimos discos llegaban a ser somnolientos –en especial Testify-, es real, pero probablemente sea su legado como baterista lo que lo hará pasar a la historia, al menos para quienes hemos tocado alguna vez tan digno instrumento y reconocemos la exquisita, novedosa y única técnica que el cantante-percusionista posee. Quizás darse cuenta de que no volverá a subirse a un escenario para empuñar las baquetas es lo que más lamento, pues siempre quise presenciar a esta leyenda tocar en vivo y ahora sé que eso no pasará jamás. Al menos nos quedan sus discos para oír y un puñado de dvd's para repetirse una y otra vez si es necesario. Pero bueno, Phil se retira estando en lo alto –al menos para sus fans-, luego de una exitosísima y millonaria gira de reunión con Genesis en la que demostró junto a sus amigotes Banks y Rutheford, que aún se la puede con performances tan espectaculares e impecables como antaño.
Porque es un gran músico, porque es una gran influencia a la hora de tocar batería y porque fue parte de una de mis bandas preferidas de todos los tiempos es que creí necesario dedicarle unas líneas. Gracias Phil, merecido descanso.
El Drum Duet de la gira de Genesis del pasado año:
Saludos!

